Vuelos a el carnaval en Venecia. Pocos resultan ser los
lugares que con sólo nombrarlos nos hacen imaginar
una galería de imágenes tan deslumbrantes.
A esta pequeña y hospitalaria ciudad, dispuesta al
turismo los 365 días del año, no le quedan
en febrero resquicios libres de viajeros llegados de todas
partes del mundo. Pero Venecia en carnaval no es un gentío,
es una fiesta. Una gran fiesta que ocupa en el calendario
poco más de diez días y que la gente espera
todo un año.
Desde la estación ferroviaria Santa Lucía,
por la Lista di Spagna, siguiendo por el Ca´d´Oro
hasta la Piazza San Marco. La Piazza San Marco es el centro
mismo de la ciudad. Enorme, con tiendas y cafés a ambos
lados, la Basílica de San Marco al final y la pequeña
piazzeta a un costado que termina junto a las aguas y el Palacio
Ducale, uno de los más bellos y concurridos.
En el siglo XVIII el carnaval duraba tres meses y las máscaras
mitad del año. Ahora, aún siendo escaso el tiempo
de la celebración, los trajes y máscaras no
dejan de ser impactantes y los venecianos parecen prepararse
para ella durante el resto del año.
El carnaval está compuesto de fiestas públicas
y fiestas privadas que se realizan en los palacios que rodean
la ciudad. La mayor parte de las fiestas públicas
se realiza en la Piazza San Marco, aún cuando toda
Venecia presenta espectáculos y música en
sus calles y canales. La ciudad queda invadida por los enmascarados.
A la primera de las celebraciones la fiesta Delle Marie,
que va desde San Pietro di Castello a San Marco. signos
de admiración: ansias desmedidas las del viajero
de querer abarcarlo todo. Pero no hace falta decir que llegar
tarde a ese festejo, es entretenerse por el camino. Sólo
el espectáculo que rodeaba a siete mujeres peregrinantes,
siete mujeres que recuerdan la liberación de siete
jóvenes quienes fueron raptadas por los piratas en
el año 948.
La apertura del Carnaval en la Piazza San Marco. Allí
puede ver un desfile de cientos de disfraces que recorren
el lugar con sus típicas máscaras y atuendos:
el arlichino, el policinella, mattacino, brighella, di dottore
y de las típicas bautas, especie de túnicas
y sombreros en negro, unidos a una máscara blanca que
cubre el rostro. Entre los paseos que se pueden hacer por
la ciudad, las mañanas parecen las más adecuadas
para deambular por sus estrechas calles.
Sus edificios renacentistas, sus altas y hermosas casas más
cercanas al período medieval, a lo largo de toda Venecia…
O cruzar hasta el Lido y caminar por la arena mientras se
ven hacia arriba los viejos hoteles de principios de 1900,
con su sólida arquitectura. Todo esto hace que nunca
se pueda meditar demasiado el itinerario. El encanto persiste
en cada una de sus callejuelas y canales.
No existe una ciudad en Europa donde el Carnaval se viva
con más intensidad y su magia envuelva todos y cada
uno de los rincones, ésa es, sin lugar a dudas, la
bellísima Ciudad de los Canales. Y es que Venecia,
de por sí, seductora y misteriosa, cuenta con uno
de los carnavales de mayor tradición y personalidad
del Viejo Continente.
A pesar de ser visitada por millones de turistas al año,
ansiosos por vivir el encanto y la fascinación de
sus estrechas calles, de sus canales, de sus espléndidos
palacios o de sus magníficas plazas, no todo el mundo
sabe descubrir la esencia de una fiesta que poco tiene que
ver con otros carnavales que se celebran en otras partes
del planeta como, por ejemplo, Río de Janeiro (Brasil)
o el de Santa Cruz de Tenerife (Islas Canarias), por citar
sólo dos casos. Si se tiene esto en cuenta, a buen
seguro que más de un turista evitará caer
en la decepción.
Il ballo de Casanova ("El baile de Casanova").
Tendrá lugar el día 22 de febrero en el Palacio
Nani-Bernardo, un espléndido edificio del '700 veneciano
donde se celebrará una magnífica cena, en
la que se podrá degustar la exquisita gastronomía
de la ciudad. Los disfraces venecianos, famosos por su imaginación,
teatralidad y fantasía.
Información de como llegar y su ubicación.
Hotel
Vivit.
Aeropuerto
Marco Polo de Venecia.
Trenitalia.