Vuelos a Turín desde donde visitaremos lugares como
el Monte Sagrado de Oropa. La región del Piemonte ofrece
un número importante de lugares sagrados. Muy importantes
también desde un punto de vista artístico y
arquitectónico, han sido objeto de numerosas intervenciones
para la restauración y valoración.
Los montes sagrados
Jurídicamente se consideran parques regionales. La
Regione continuará su labor de recuperación
del patrimonio arquitectónico y artístico y
de manutención del verde, al igual que en la acción
de coordinar temáticas de conservación, valorizaciones
y utilizo del patrimonio, incluso con reuniones periódicas
con los responsables de los parques. En el contexto de un
programa adecuado y renovado de valorización se prevé
la realización de un programa de iluminación,
finalizado al "descubrimiento" de algunas capillas
particularmente significativas (al menos un par por cada Monte
Sagrado), según el ejemplo de lo que se ha hecho en
la Capilla del Paraíso de Crea. Continuará la
búsqueda dirigida a la organización y realización
de una muestra sobre Tabacchetti, autor de fama internacional.
Varallo.
Las abadías
Las abadías del Piemonte son muchas e importantes
no solo por sus valores religiosos, de los que son testimonio,
sino también desde el punto de vista cultural. Muchas
de ellas están situadas en el recorrido del camino
Francigena piemontes, que es ya itinerario cultural promovido
por el Consejo de Europa, que en vistas del Jubileo del 2000
se ha convertido también en tema conductor del proyecto
"los caminos medievales" de la Regione Piemonte.
La notoriedad de este camino fundamental del medioevo ha
valorizado consecuentemente las construcciones religiosas
y de hospitalidad que estaban colocadas en este camino. Por
lo tanto, en el bienio 1998/99 seguirá el programa
de intervención en el conjunto de las abadías
piemontesas, con particular atención a las estructuras
colocadas a lo largo del camino Francigena.
S articula en la basílica de la Asunta, centro de
todo el conjunto, cuarenta y cuatro capillas y 600 estatuas
de madera y arcilla, es el modelo de todos los Montes Sagrados
que surgirán en adelante. La idea remonta al franciscano
Bernardino Caimi, que llegó a Varallo Sesia alrededor
de 1480. Anteriormente había sido enviado por su orden
a Jerusalén, donde madura; la idea de realizar, cuando
vuelve a Italia, un lugar que, como "Nueva Jerusalén",
permitiese cumplir a los fieles, al menos con valor religioso
y de penitencia, aquella peregrinación que las diversas
condiciones políticas y militares ya no lo consentían
(todos los lugares santos de Palestina estaban en manos de
los musulmanes). El conjunto se realiza mediante trabajos
continuos que se prolongan desde el siglo XV al XVIII.
Una primera fase de construcción se puede individuar
entre el 1480 aproximadamente y el 1530, y está caracterizada
por las figuras de Bernardino Caimi y Gaudenzio Ferrari.
De estos primeros cincuenta años de actividad quedan
muy pocos testimonios íntegros. A partir de 1530, muerto
el fundador padre Caimi y emigrado en tierra lombarda el gran
Gaudenzio, empiezan las primeras transformaciones importantes.
Será sólo a partir de la segunda mitad del 1500,
cuando el Monte Sagrado de Varallo bajo una dirección
con mayor participación "laica" representada
por Giacomo d'Adda, perteneciente a una rica familia milanesa,
nombrado administrador eclesiástico, que el conjunto
experimenta una segunda transformación. El proyecto
se confía al arquitecto Galeazzo Alessi, que concibe
el Monte Sagrado como una ciudad del renacimiento manierista
e ideal. Pero ésta idea no es aprobada por San Carlo
Borromeo ni, más tarde, por el obispo Bascapè,
convencidos de la función principal religiosa y evangelizadora
del Monte Sagrado.
Arrinconado de esta manera el programa alessiano, se vuelve
a considerar el valor de los elementos religiosos más
relevantes. Trabajan en ello Giovanni e Antonio d'Enrico (el
más famoso Tanzio de Varallo), Morazzone, Gianoli,
Giacomo Ferro, los hermanos Wespin llamados "Tabacchetti",
y una infinidad de otros artistas más o menos empeñados
durante toda la primera mitad de 1600.
Los siguientes decenios, durante todo el 1700 y aún
en el siglo XIX, no registran otras intervenciones importantes.
Se continúa trabajando en posteriores modificaciones,
cambios de grupos plásticos, resalte de frescos más
antiguos, reestructuración de varias capillas. En 1800,
y parcialmente también en nuestro siglo, todavía
se interviene en la reconstrucción de algunas estatuas
y en obras de restauración.