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Vuelos a Turín


Vuelos a Turín desde donde visitaremos ciudades como Ivrea ciudad sobre el impetuoso Dora. Fué capital del breve reino italico de Berengario II, y de Arduino (966-1011). Se visitará el bonito Castillo (siglo XIV), austera mole rojiza con almenados torreones redondos; el antiquisimo Duomo (Catedral), con el cimborrio y las dos poderosas torres (en el interior, la Adoracion, de Defendente Ferrari).

Despues de Ivrea, la llanura del Canavese se estrecha en forma de embudo y se asciende al valle del Dora, lugar un tiempo nudo de comunicaciones entre Roma y las Galias, recorrido por la legiones, por cuyo motivo se hallan diseminados por doquier, arcos, puentes y lapidas romanas.

De la época medieval quedan castillos imponentes que se suceden hasta los pasos alpinos. A 18 kilometros de Ivrea, Pont Saint Martin, con el puente romano (130 a de C.) y a los 14 kilometros, Verres, con la Torre de San Giles, Castillo y casas medievales. Valdra la pena alargar 2 kilometros hasta Issogne donde, en posicion panoramica surge el Castillo mas bonito del Valle de Aosta, con notables patios y soportales, "frescos" de vida profana, del '400, y un mobiliario original.

Nueve km mas alla alcanzamos Saint Vincent, celebre lugar de vacaciones; puente romano, (casino de juego). Se supera Chatillon (con otro castillo) y Nus, desde donde se asciende (2,5) al poderoso Castillo de Fenis, con bellas pinturas murales.

Vuelos a Turín le muestra la historia de Ivrea que fué fundada en el año 100 antes de Cristo por los romanos, que la llamaron Eporedia. Ese nombre deriva de Epo (caballo) y Reda (carro), ya que los primitivos habitantes de esta zona eran muy buenos en el adiestramiento de caballos. Las siguientes alteraciones del nombre lo convirtieron en Ivrea. La ciudad fué construida según el sistema reticular octogonal propio de los romanos aunque ese sistema fue adaptado a la configuración de la colina hacia el río, el Dora Baltea.

No se han descubierto documentos que reproduzcan la planta de la Ivrea medieval; sin embargo, tenemos algunas ideas gracias a un Panorama de Ivrea dibujado por el geógrafo G. T. Borgonio, en 1671, para el duque Carlos Manuel II de Saboya. En cambio, se sabe por los Estatutos que Ivrea estaba dividida en tres partes, llamadas terzieri (barrios), y ceñida por murallas interrumpidas por nueve puertas principales.

Durante la Edad Media, Ivrea estaba dividida en tres partes o barrios: la Ciudad, el Borgo y San Mauricio. Esta división era administrativa y política, y los principales cargos (excepto el Podestà) estaban distribuidos entre los barrios, en partes iguales. Así también cada barrio organizaba la guardia en sus puertas y en el sector correspondiente de las murallas que rodeaban la ciudad.

En la ciudad de Ivrea, durante el periodo comunal, la facultad de legislar correspondía a dos Consejos y a dos Credenze integradas y presididas por el Podestà. Casi con seguridad, antes del 1300 existían una Credenza y un consejo; pero después pareció mejor hacer participar a un número más elevado de ciudadanos en las deliberaciones de mayor importancia. Los miembros de la Credenza, lamados Credendari, debían tener la ciudadanía eporediense y eran elegidos de por vida.

El Podestà, el juez y el mílite no podían recibir regalos de los habitantes de Ivrea, ni comer ni cenar en casa de ninguno de ellos, aunque sí aceptar vino y fruta. Tampoco podían dormir fuera de Ivrea sin permiso de la Credenza. El Podestà no podía llevar consigo a su mujer durante el periodo de su mandato, ni ser padrino de nadie. Al acabar el año, el Podestà tenía que dejar al ayuntamiento las insignias de su linaje.

En 1444 tenía que pintar en la fachada del ayuntamiento sus armas. En 1451, en cambio, éstas debían ser pintadas en grandes placas. A partir de 1477 los presentes son muy diferentes: el Podestà tenía que regalar una coraza al ayuntamiento, el juez una cofia o almófar, el mílite una ronca y sus parientes alabardas.

Quien quería ser ciudadano de Ivrea con su familia, debía habitar allí, poseer por lo menos 10 liras imperiales y haber sido inscrito por la "Credenza" en uno de los barrios al que debía haber pagado la tasas. Además, tenía que donar al ayuntamiento una ballesta. Se podía llegar también a otros acuerdos. En los años siguientes, la Credenza cambió la obligación de comprar la ballesta por la de ofrecer espingardas o culebrinas.

El ciudadano tenía derecho a ejercer un cargo público, podía disfrutar de las ventajas que el Ayuntamiento le facilitaba y hacer uso de las tierras comunales, que al principio estaban destinadas sólo al pasto, pero que después se podían comprar. Los pactos entre el Ayuntamiento y los ciudadanos eran recíprocos; el Ayuntamiento garantizaba al ciudadano la defensa.

El mayor derecho del ciudadano era el de ser protegido por el ayuntamiento, que le garantizaba la integridad de su persona y de sus bienes. Si a un ciudadano le robaban en el distrito, el Ayuntamiento le pagaba el daño si no se lograba la directa restitución por parte del ladrón. También se defendía al ciudadano de los daños y de las represalias de los forasteros. Si el forastero no reparaba el daño, el Ayuntamiento ayudaba al ciudadano, que tenía el derecho de apoderarse de los bienes del agresor si era arrestado.

Si el que había cometido la ofensa no era conocido, tenía lugar un encuentro en el sitio donde había sucedido la ofensa. El permiso de lucha se concedía por un cierto tiempo y el Ayuntamiento ponía a disposición su propia milicia.

Ivrea es conocida por su carnaval, y por ser la ciudad natal de la Olivetti.

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