Vuelos a Suiza que comparte frontera con Italia,
Francia, Alemania, Austria y Liechtentein. Posee una orografía
sumamente montañosa ya que casi el 50% de su territorio
se encuentra por encima de los 1.000 metros de altitud.
Geográficamente puede dividirse en
tres grandes áreas: los Alpes, que cubren más
de la mitad del territorio suizo; las altiplanicies, que
suponen casi un 40% y el Jura. Entre los Alpes y el Jura
se extiende un territorio de colinas y altiplanos que concentra
la mayoría de los 200 lagos suizos.
En esta zona se encuentra el lago Leman, el
de los Cuatro Cantones y el de Zurich. Los restantes lagos
se encuentran, por orden de importancia, en la zona italiana,
en el Ticino, y lo forman el lago Mayor y el de Lugano.
Los valles más importantes están esculpidos
por los cursos de los ríos Ródano, Rhin y
Aar.
El paisaje suizo es, en líneas generales,
realmente espectacular, tanto por sus valles y montañas
como por las cascadas que forman las nieves en su deshielo.
El color dominante en todo el territorio es el verde de
la vegetación y el blanco de la nieve.
Alrededor del 5% de la superficie del país
está cubierta de glaciares y las nieves perennes
se sitúan en torno a los 3.300 metros. La vegetación
del país es tributaria del clima y el suelo, por
ello, hasta los 1.500 metros de altitud dominan los bosques
de coníferas. A partir de los 2.200 metros los árboles
dejan paso a los pastos y, a partir de los 3.000 metros,
desaparece la vegetación y surge el reino mineral.
Suiza ha dado a Europa grandes pensadores y artistas como
el pintor Paul Klee; el novelista y dramaturgo Max Frisch;
Paracelso, fundador de la ciencia médica moderna; el
arquitecto Le Corbusier, abanderado de la arquitectura vanguardista;
el filósofo Jean Jacques Rousseau o el psiquiatra Carl
Gustav Jung. Sin embargo, tal vez lo más característico
del arte suizo sea su arquitectura tradicional y su rico folclore.
De su arquitectura tenemos excelentes ejemplos en ciudades
como Berna, Friburgo o Lucerna. En poblaciones más
pequeñas como Andermatt, Gruyere, Brunnen o Meiringen
o, incluso, en las rústicas casas de sus montañas
(las schali del Oberland Bernois, que han dado origen al característico
chalet suizo)también se puede disfrutar de interesantes
muestras del estilo arquitectónico suizo. Tampoco hay
que dejar de visitar, si el viaje lo permite, los raccard
del Valois y las casas appenzellesas.
La tradición folclórica suiza es muy variada
y pintoresca. Desde el Appenzell hasta los Alpes del Valais,
la gente aprovecha cualquier ocasión para celebrar
una fiesta, así no sólo se celebra el regreso
del ganado, sino también su partida hacia los pastos
de montaña.
Los suizos celebran todas estas fiestas ataviados con vestimentas
típicas y curiosos instrumentos musicales. Las vacas
y el ganado tampoco se libran de adornos curiosos según
la festividad.
El clima suizo está dominado por la
cadena alpina que cubre gran parte del territorio. Posee
las características típicas de las montañas:
frío y copiosas nevadas. Sin embargo, en invierno
las temperaturas son más benignas en las regiones
alejadas de las formaciones montañosas. La zona más
atemperada se produce en la región del Ticino, que
es un área de transición hacia el Mediterráneo.
Las precipitaciones son abundantes, y en las cotas más
altas de las cadenas montañosas se registran las lluvias
más copiosas. Las precipitaciones se producen en su
mayoría durante la primavera y el otoño.
La mejor época para visitar Suiza es de abril a septiembre
porque es cuando el tiempo es más agradable y los puertos
de montaña se encuentran abiertos. Sin embargo, Suiza
es un destino fantástico en invierno para los amantes
del esquí.
El sistema de transporte urbano suizo es tan eficaz y bien
integrado que constituye un modelo de referencia para muchos
países. Hay tranvías y servicios trenes ligeros
en Basilea, Berna, Ginebra, Neuchâtel y Zurich. Además
de estas ciudades hay otra docena de localidades que tienen
trolebuses.
El sistema de tarifas es generalmente automático con
máquinas que dispensan billetes (sencillos o múltiples)
situadas en la calles. Normalmente las tarifas funcionan por
zonas. En varias ciudades se pueden conseguir billetes con
los que se puede utilizar el transporte público durante
todo el día. Es fácil encontrar taxis disponibles
y los taxistas suelen recibir una propina de un 15% sobre
el precio del trayecto.
Suiza posee una magnífica red de ferrocarriles,
un medio ideal para recorrer el país, no sólo
por su calidad y precio, sino también porque muchos
recorridos son realmente magníficos e inaccesibles
en automóvil. Existen trenes panorámicos dedicados
a hacer recorridos turísticos.
Muchas pequeñas poblaciones son verdaderamente
inaccesibles en coche, sin embargo, los autobuses PTT, que
reparten el correo, llegan hasta los lugares más
inverosímiles. También son una excelente idea
como medio de transporte.
Hay un impuesto anual de carreteras de 40 francos suizos
para todos los coches y ciclomotores que usen las autopistas
suizas. Hay otra carga adicional de 40 francos suizos para
los trailers y caravanas. La vignette (pegatina) es valida
desde el 1 de diciembre del año precedente al 31 de
enero del año siguiente al impreso en la pegatina.
Estas pegatinas, que se pueden conseguir en la frontera, son
válidas para múltiples entradas en el país
mientras dure el periodo de la licencia.
Para evitar colas en la frontera se aconseja adquirirlas
con anterioridad en cualquiera de las oficinas de turismo
suizas. Documentación, se acepta el carnet de conducir
emitido por el país del visitante. A los ciudadanos
de la Unión Europea que viajen a Suiza en su propio
coche, se les recomienda obtener una Green Card.
De esta forma el seguro del coche cubrirá todos los
gastos, hasta equiparlos con las prestaciones contratadas
en el país de origen. Sin esta tarjeta, el seguro se
limita a la cobertura mínima.
Por último señalar que numerosas
montañas y cumbres son accesibles con teleféricos
o telecabinas que, aunque no son siempre baratos, ofrecen
excelentes panorámicas.
Lo mejor de su cocina son sus excelentes productos, desde
la carne a la leche, pasando por las hortalizas. El pescado
de Neuchatel, la carpa del Rhin, los quesos, el chocolate
(fueron sus inventores) o los vinos del Valois tienen merecida
fama. Aunque cada zona geográfica tiene sus peculiaridades,
tal vez los platos más tradicionales para todas ellas
sean los que tienen su base en el queso como las fondues y
las raclettes.
En cualquier caso, tomar en Suiza una raclette o una fondue
en un día frío frente a un paisaje de montaña
es una experiencia absolutamente recomendable.
Suiza tiene fama de ser un país caro,
sin embargo, si se sabe comprar, no tiene porque ser así.
Los almacenes Migros, presentes en muchas poblaciones suizas,
ofrecen todo tipo de productos de excelente calidad a precios
razonables. Desde prendas de vestir invernales hasta calzado,
pasando por diferentes artículos deportivos, se pueden
encontrar muy buenas opciones de compra.
Para los que deseen productos típicos del país
pueden adquirir relojes, quesos, chocolates, cristal de
roca en Andermatt, madera tallada en Reckingen, cajitas
de musica en Ste. Croix, figuritas esculpidas en madera
en Brienz, juguetes en Dornach, cajitas y cofres decorados
en Toggenbourg o utensilios de raclette en la mayoría
de poblaciones.
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