Vuelos a Rusia, el país más grande del mundo
y puede que sea uno de los más enigmáticos
para los europeos. Permaneció cerrado a los occidentales
durante 70 años, llegando a ser un país casi
mítico lleno de leyendas y misterios.
En la actualidad Rusia cada vez se acerca más al
proceso europeo, lo que nos permite descubrir la singular
y variada naturaleza del país, familiarizarnos con
el arte y la cultura de muchos siglos, conocer a su gente
abierta y hospitalaria. Se pueden observar claramente los
cambios que transformaron de manera radical la cara del
imperio que ocupa la sexta parte de la tierra.
Existen vuelos diarios hacia Moscú desde todas las
capitales importantes de Europa, y también desde
Nueva York, Hong Kong y demás centros turísticos
asiáticos. Asimismo, numerosas capitales europeas
ofrecen vuelos diarios hasta San Petersburgo.
La definición que Winston Churchill dio de Rusia,
'un acertijo envuelto en un misterio dentro de un enigma',
sigue siendo una forma muy acertada de describir el país,
a pesar de la inestabilidad y de los cambios que han sufrido
sus ideologías e iconos políticos. Se tiene
una imagen borrosa de la Rusia cotidiana, donde las consecuencias
del capitalismo más salvaje está haciendo
estragos en sus estructuras básicas, delincuencia,
prostitución y narcotráfico se unen a las
kilométricas colas para conseguir alimentos que no
existen y al halo apocalíptico que invade el territorio.
Sin embargo, sus innumerables tesoros culturales han conseguido
resistir a las tribulaciones históricas y económicas,
y su legado artístico, desde Ana Karenina hasta el
doctor Zhivago, hacen de Rusia un destino único.
Con la balalaica bien asida y el samovar (recipiente para
calentar el agua del té) ya apagado, ya se podrá
descubrir el mausoleo de Lenin en la plaza roja de Moscú,
el Ermitage de San Petersburgo, cualquiera de los magníficos
pueblos históricos del Anillo de Oro y los prados
de flores silvestres del Cáucaso.
Los sitios de interés. Son Moscú, atractiva
y seductora, atrae a los visitantes desde lejos con las
doradas cúpulas de sus iglesias. La Plaza Roja es
un símbolo de toda Rusia, considerada una de las
más bellas de toda Europa. San Petersburgo, también
llamada la Venecia del Norte, es una de las perlas arquitectónicas
de los siglos XVIII-XIX.
San
Petersburgo, construida por Pedro el Grande con miras
a ser la 'ventana hacia Occidente', San Petersburgo es la
ciudad más europea de Rusia y está considerada
la Venecia del Norte por sus vías navegables revestidas
de palacios.
La hermosa obra del zar consiguió eludir la homogeneidad
arquitectónica del estalinismo, y sus monumentos
zaristas se mantienen prácticamente intactos. A orillas
del golfo de Finlandia, esculpida por islas y por el sinuoso
río Neva, la urbe se alza con gran elegancia y manteniendo
su geometría. Entre sus atractivos, se hallan el
Museo Ermitage, en el palacio de Invierno, la fortaleza
de Pedro y Pablo y la avenida Nevski.
Nóvgorod , a sólo 190 km al suroeste de San
Petersburgo se encuentra Nóvgorod, ciudad fundada
en el siglo IX y primer centro político y artístico
ruso durante 600 años. Tras ser anexada a Kíev,
Iván el Terrible la arrasó y, ya en el siglo
XX, fue metódicamente destruida por los nazis; aún
así, Nóvgorod ofrece mucho que ver.
Su Kremlin alberga la catedral bizantina de Santa Sofía,
el monumento del milenio de Rusia, la cámara de Facetas,
revestida de iconos y el Museo de Historia y Arte, creado
para potenciar la investigación. Cruzando el Kremlin,
la corte de Yaroslav se compone de mercados medievales,
iglesias, arcadas y restos de palacios.
La iglesia de Nuestro Salvador en Ilino es, sin duda, una
de las más bellas del país, con maravillosos
adornos y gabletes y con un interior repleto de frescos
bizantinos.
El trayecto del ferrocarril transiveriano es la mejor forma
de conocer este extenso país. En sus seis días
de duración abarca 9.446 km, desde Moscú hasta
Vladivostok, en la costa del océano Pacífico,
a través de interminables bosques de pinos y abedules,
asentamientos de casas de madera y vastas estepas.
La vida a bordo del tren puede resultar aburrida o fascinante,
según los compañeros de aventuras, las novelas
que acompañen el turista y la amabilidad del guarda
del convoy, un factor vital. La ruta se dirige al lago Baikal,
canal navegable del tamaño de Bélgica y hogar
de la única foca de agua dulce del mundo denominada
Nerpa, y a la ciudad multicultural de Irkutsk, uno de los
puntos más hermosos de todo el trayecto. Ulan Ude
alberga el Ivolguinsk Datsan, cuna del budismo del país.
Para los viajeros que se acostumbren al ritmo intermitente
del tren y que disfruten con el paisaje arbolado y los pueblos
remotos, ésta será una experiencia memorable.
El rio Volga con sus 3.700 km, la principal arteria del
corazón de Rusia es el río más largo
de Europa. El Volga serpentea lentamente desde Yaroslavl,
al norte de Moscú, hasta llegar a Volgogrado (antiguamente
conocida como Stalingrado), hasta desembocar en el mar Caspio.
El canal navegable Volga-Don une ambos ríos rumbo
al mar de Azov.
Los cruceros y los barcos de vapor invaden las aguas del
Volga; quizá la zona más interesante es la
que se halla entre Volgogrado y Rostov y que sigue el curso
del Don. Entre las ciudades del recorrido del río,
se encuentran Kazán, una de las ciudades tártaras
más antiguas de Rusia, con un Kremlin de caliza y
numerosas mezquitas, y Ulianovsk, ciudad donde nació
Lenin. Volgogrado es famosa por la prolongada y decisiva
batalla que se disputó en la II Guerra Mundial entre
los ejércitos alemán y ruso. Desde entonces,
la ciudad ha sido reconstruida totalmente, y en ella proliferan
museos y monumentos.
La gastronomía rusa ha sabido mezclar lo mejor de
las cocinas orientales y occidentales, son platos con una
mezcla de sabores agridulces realmente magistral. Entre
sus especialidades podemos destacar los blinis y las tortitas
de maíz con arenques y salsa de nata agria, junto
con exquisitas sopas de verduras, y como no el caviar o
el salmón o el esturión
Julio y agosto, principal temporada vacacional, son los
meses más cálidos y pluviosos del año,
ya que puede llover uno cada tres días. De este modo,
para evitar las multitudes y las precipitaciones es conveniente
visitar el país entre mayo y junio o septiembre y
octubre. En otoño, los árboles cambian sus
hojas, se maduran los frutos silvestres y las setas ya han
crecido.
A pesar del crudo clima invernal, hay que tener en cuenta
que los teatros están abiertos, el vodka reaparece,
las estancias son acogedoras y puede disfrutarse de la belleza
del paisaje nevado. Si se viaja durante la primavera, es
necesario saber que, a causa de la nieve derretida, el suelo
está pantanoso.
En Semana Santa y Navidades se convocan servicios eclesiásticos
por la noche, así como procesiones y muestras de
arte folclórico. En abril, San Petersburgo festeja
la Primavera de la Música, festival internacional
dedicado a la música clásica, y a finales
de junio se organiza el Festival de las Noches Blancas,
diez días dedicados exclusivamente a la cultura y
el ocio.
En Moscú, tan sólo en los años impares,
tiene lugar el festival de cine en agosto. El Festival Ruso
de Invierno, celebrado en San Petersburgo, Moscú
y Nóvgorod entre diciembre y enero, centra su programación
en actuaciones folclóricas. El Año Nuevo también
es una fecha muy emotiva para el pueblo ruso.
Hoteles
en Rusia. Los hoteles y restaurantes de lujo acostumbran
añadir entre un 5 y un 15 por ciento a la cuenta,
mientras que los mozos esperan recibir aproximadamente un
dólar por maleta. Los establecimientos fijan los
precios, pero en los mercados el regateo es frecuente.
Embajada
de la Federación de Rusia en España.