Vuelos a Roma desde donde visitaremos lugares como los museos
del Vaticano. El Papa definió los Museos vaticanos
como una puerta de la Santa Sede abierta al mundo.
Juan Pablo II inauguró el nuevo ingreso a los Museos
vaticanos. Bendijo el nuevo edificio, deteniéndose
en la sala de recepción, donde se habían congregado
numerosos cardenales, entre ellos Angelo Sodano, secretario
de Estado; Edmund Casimir Szoka, presidente de la Comisión
pontificia para el Estado de la Ciudad del Vaticano; y Rosalio
José Castillo Lara, s.d.b., presidente emérito,
que vino expresamente desde Venezuela, pues fue él
quien comenzó la obra.
Participaron también en el acto varios arzobispos,
obispos, prelados, autoridades, estudiosos, artistas y obreros
de las diversas empresas que han llevado a cabo los trabajos.
Asimismo, se hallaban presentes el dr. Francesco Buranelli,
director general regente de los Museos vaticanos, con los
dirigentes y el personal; el marqués Giulio Sacchetti,
delegado especial de la Comisión pontificia para el
Estado de la Ciudad del Vaticano; el ministro italiano de
Obras públicas, Willer Bordon; el alcalde de Roma,
Francesco Rutelli.
El cardenal Szoka pronunció unas palabras, en las
que ilustró los trabajos llevados a cabo y dio las
gracias a cuantos han realizado esta obra. A continuación,
el Santo Padre pronunció las palabras que publicamos.
Luego, saludó a una nutrida representación de
dirigentes y obreros.
Después subió al segundo piso, y se detuvo
a admirar las vidrieras que cubren la nueva construcción
y la lápida conmemorativa colocada en la cima de la
escalinata. Saludó también a los dependientes
de los Museos, a los cuales manifestó su gratitud por
el trabajo cotidiano realizado con dedicación y entusiasmo.
A través de los jardines vaticanos, acompañado
de los obispos mons. James Michael Harvey y mons. Stanislaw
Dziwisz, respectivamente prefecto y prefecto adjunto de la
Casa pontificia, regresó al palacio apostólico.
La inauguración del nuevo ingreso de los Museos vaticanos
es para mí motivo de particular alegría. El
hecho de que se realice durante la primera fase del gran jubileo
le da un significado de singular valor simbólico. Después
de abrir las Puertas santas de las basílicas romanas,
acceso a la gracia del Redentor, hoy inauguro el ingreso que
introduce en ese templo del arte y de la cultura que son los
Museos.
Es grande la satisfacción por la realización
de una obra bastante ardua. Doy las gracias al señor
cardenal Edmund Casimir Szoka por los sentimientos que ha
manifestado también en vuestro nombre y por la interesante
presentación que nos ha hecho de los trabajos llevados
a cabo y los resultados conseguidos: a él y a la Dirección
de servicios técnicos les expreso mi más profundo
agradecimiento, y lo extiendo a los consultores y a los maestros
de obras; asimismo, saludo con gratitud al cardenal Castillo
Lara, hoy presente entre nosotros, a quien corresponde el
mérito de haber comenzado esta obra.
También animo sinceramente, en la persona del director
general regente, doctor Francesco Buranelli, a los dirigentes
y a todo el personal de los Museos vaticanos.
En efecto, a ellos les compete ahora gestionar del mejor
modo esta imponente construcción, para que alcance
los objetivos para los cuales fue concebida y realizada.
Vuelos a Roma donde las puertas de la Santa Sede están
abiertas al mundo. Cuando, a fines del siglo XVIII, los Papas
Clemente XIV y Pío VI fundaron los Museos vaticanos
en el sentido moderno del término, los visitantes eran
una minoría selecta. Hoy son miles de personas cada
día, de todas las condiciones sociales y culturales,
y proceden de todas las partes del mundo.
En verdad se puede decir que los Museos constituyen, en
el plano cultural, una de las más significativas puertas
de la Santa Sede abiertas al mundo.
De aquí el valor no sólo funcional, sino también
simbólico, de un ingreso más espacioso, es decir,
más acogedor, para expresar la renovada voluntad de
la Iglesia de dialogar con la humanidad a través del
arte y la cultura, poniendo a disposición de todos
el patrimonio que la historia le ha confiado.
Giuliano Vangi, autor de la escultura colocada en este nuevo
ingreso, su obra no sólo es celebrativa; es también
una invitación a la reflexión sobre el ministerio
petrino, al que la Providencia ha llamado. Ya desde el primer
día de mi pontificado, he sentido muy vivamente la
misión de ayudar al hombre a "cruzar el umbral":
a salir de la opresión del materialismo hacia la libertad
de la fe, la libertad de ser él mismo siguiendo a Cristo
Redentor, supremo defensor de su dignidad y de sus derechos.
Este servicio al hombre se realiza en dos momentos, que están
representados en los dos lados del bloque de mármol:
el momento de la acción y el momento, no menos importante,
de la oración. En efecto, ante los sufrimientos humanos,
la Iglesia encuentra en Dios la fuerza para impulsar al hombre
hacia un futuro de esperanza y libertad.
Asimismo, con el escultor Cecco Bonanotte, autor del portal
del nuevo ingreso. El tema de la creación, que ha evocado
simbólicamente, se armoniza bien con el del arte, y
parece invitar al visitante a reconocer con admiración
en el universo, en los seres vivos, y sobre todo en la persona
humana, el misterio del Espíritu creador.
La colaboración entre la Iglesia y los artistas siempre
ha producido "un mutuo enriquecimiento espiritual",
del que "ha salido beneficiada la comprensión
del hombre, de su imagen auténtica, de su verdad"
( Carta a los artistas, 13). Con esta convicción, inauguro
el nuevo ingreso de los Museos vaticanos, al mismo tiempo
que os doy las gracias una vez más a todos y os bendigo
de corazón, lo mismo que a cuantos han trabajado para
realizar esta obra verdaderamente monumental.
Este acto fué en el mes de febrero del año 2000.