Vuelos a Portugal le ofrece conocer Évora uno de
los lugares más bellos de Portugal. Son innumerables
los atractivos que descubrimos en esta Ciudad-Museo, siempre
alrededor de la plaza del Giraldo, el corazón medieval
que hace palpitar a esta población, catalogada por
la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.
Desde Évora recorremos el Alentejo hasta la frontera
con España, donde los últimos pueblos de Portugal
muestran con orgullo sus castillos defensivos.
Évora ya fue conquistada por los romanos en Siglo
II a.C. quienes la llamaron Liberalitas Julia , otorgando
derecho municipal romano a la ciudad. Parecida a Toledo,
el corazón de España, Évora ya había
sido un municipio importante antes de la conquista romana.
Pero la tesis aventurera de algunos historiadores locales,
demasiadamente patrióticos, que su ciudad ya se había
fundado acerca de 1770 a. C., pertenece definitivamente
al reino de la fantasía. Lo más probable será
datar la fundación de Évora en el Siglo VII
a. C. por los celtas. Durante la época romana, fue
ya un centro importante de la Provincia Lusitania, pero
a la sombra de la radiante metrópoli Emerita Augusta
(Mérida).
En el año 714, Évora fue conquistada por
los árabes, pero en comparación con otras
ciudades del Sur de la Península Ibérica,
aquí se ha conservado extrañamente poco de
las cuatro siglos y medio de arquitectura y arte islámicas.
Sólo una parte de las murallas guarda huellas de
los almohades.
Una leyenda escrita en portugués, se puede leer
al entrar en la imponente Capilla de los Huesos de la iglesia
de San Francisco, cuyas paredes están cubiertas con
la osamenta de los monjes que siglos atrás habitaron
en Évora. Sin duda, es uno de los sitios más
visitados de la ciudad.
Pero Évora es todo un monumento, de imponente aire,
sobresalen su majestuosa catedral del siglo XIII, donde
brilla el Apostolado del pórtico, y el templo romano
de Diana, que fue construido en el siglo II a.C. y que después
de ser utilizado como matadero aún conserva catorce
columnas corintias. Las murallas y el acueducto de Água
da Prata bordean la ciudad y nos dicen adiós cuando
enfilamos el viaje.
Un paseo por el parque del palacio es muy recomendable.
En un rincón del jardín se encuentra el Paço
Real de Sao Francisco , residencia del Rey Manuel I. Edificado
en el estilo típico de la época, llamado según
el Rey manuelino y comparable al español Estilo Plateresco,
es una mezcla de elementos del Renacimiento, Gótico
y Mudéjar. Llama la atención la elegancia
arquitectónica de las arcadas de la Galeria das Damas.
Otros sitios de interés turistico son las pequeñas
aldeas cercanas y la villa fortificada de Monsaraz, ubicada
en la cima de un monte. Su castillo domina toda la llanura
y mira con descaro hacia el cercano Guadiana que marca la
frontera con España.
Hacia el Guadiana se encamina también esta ruta...
Desde Monsaraz conducimos en dirección a la 256,
carretera que cogemos unos metros antes de atravesar el
puente sobre el río Guadiana. La fortaleza medieval
de Mourao se levanta sobre los tejados de las casas blancas
de esta villa que mira de reojo al recién llenado
embalse de Alqueva. La frontera está a sólo
seis kilómetros.
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