Vuelos a Londres donde podemos ver a primera vista, que la
vida nocturna londinense tiene mejor fama mundial que la que
realmente se merece. Los horarios son complicados de seguir
y rígidos, y las agendas de cada lugar son aún
más enredadas.
Sin embargo, varias noches de deambular de lugar en lugar
buscando algo que combine eficientemente las variantes de
precio, calidad de la música, lugar para estar y longitud
de la fila para entrar dejan una lección muy valiosa:
todo se trata de estar informado.
Una vez se comienza a dominar la agenda nocturna, Londres
se despereza y coqueta comienza a revelar las mil y una opciones
que ofrece para pasar la noche, corriendo de género
musical en género musical.
Samuel Johnson bien decía que "quien se cansa
de Londres, se cansa de la vida, porque Londres tiene todo
lo que la vida tiene por ofrecer". Y como la vida misma,
gran parte del juego radica en desenredar la maraña
de complejidad.
Se cree que hace 4.000 años los londinenses bebían
una especie de hidromiel fermentada; desde entonces, la cerveza
se ha convertido en el líquido sagrado para acompañar
las tardes de verano y calentar las noches invernales.
Y, alrededor de la cerveza, gira una de las instituciones
que más definen el carácter local de cada lugar
británico: los pubs, una especie de bares que parecen
invadidos del inmobiliario de las salas de las casas con sofás,
mesas de madera, papel de colgadura y, aunque es difícil
de creer, pisos entapetados.
Para disfrutar del ambiente familiar y cálido de estos
lugares, es mejor desdeñar los pubs turísticos
y llenos de gente y adentrarse en los barrios residenciales
para encontrar un pub local.
La cerveza es servida en pintas (570 mL) y medias (285 mL),
y se pueden conseguir de dos tipos: las "lagers",
cervezas de color ámbar fermentadas en el fondo del
barril, y las "ales", cuyo favor puede llegar a
ser bastante robusto. También se puede encontrar la
popular cerveza negra irlandesa Guinness con su sabor dulzón.
Muchos de los pubs más tradicionales organizan noches
de "pub quiz" en las que las mesas se enfrentan
en un juego de trivia para ganarse una ronda pagada por la
casa, o de karaoke, en la que a veces se desarrollan verdaderas
estrellas locales con su respectiva comitiva de fans.
Por supuesto, también hay competencias de los verdaderos
deportes nacionales: dardos y billar.
El horario de los pubs, sin embargo, puede confundir al más
local de los londinenses: en general abren de 11.00 am a 11.00
pm, algunos cierran sus puertas durante las horas de la tarde,
y las últimas bebidas se sirven alrededor de las 22.30,
cuando suena la campana.
Los británicos han pasado años enteros debatiendo
la posibilidad de extender el horario de apertura de los pubs,
y se esperan cambios en la legislación que los rige.
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