Vuelos a Lisboa te descubre el tranvia, este parte desde
la enorme Plaza del Comercio, que se puede considerar la
puerta de la ciudad, ya que incluso un portón abre
la zona marítima con el barrio de la Baixa.
Este entorno urbano, buque insignia de la ciudad de los
descubrimientos, se remodeló totalmente después
del demoledor terremoto de 1755, que desoló la metrópoli.
El tranvía turístico se denomina “Eléctrico
de las colinas”, y durante una hora y media pasa por
los puntos turísticos más importantes del
casco viejo. La ruta combina varias de las líneas
de transporte público de estos eléctricos,
en un recorrido pensado para contemplar la esencia de esta
ciudad.
No realiza paradas para bajar y visitar los monumentos,
pero desde la ventanilla se puede contemplar sin ningún
problema la perspectiva exterior de los sitios por donde
pasa.
En algunos puntos, el conductor realiza pequeñas
pausas, si el tráfico lo permite, para que los pasajeros
puedan fijarse con más detenimiento en los sitios
más simbólicos de su trayecto. Además
el viajero puedo escuchar una amplia explicación
sobre las áreas que se recorren a través de
unos auriculares.
Otra opción para conocer Lisboa es coger el tranvía
número 28, que recorre la parte antigua y atraviesa
varios barrios en su recorrido.
El camino de sus raíles conforma una gran parte
de la senda del tranvía turístico. Las ventajas:
precio mucho más económico y la posibilidad
ir haciendo paradas en los puntos más interesantes
para conocer el entorno.
También compartirás el trayecto con los habitantes
de Lisboa, aunque si está repleto tendrás
que ir de pie y con poca visibilidad.
Mientras en otras líneas de tranvía lisboeta
aparecen unidades ultramodernas y futuristas, el tranvía
28 circula únicamente con unidades vetustas, lo que
le da encanto y armoniza con el entorno de su sugestivo
recorrido por callejas estrechas y barrios históricos.
Seguimos con nuestro viaje con el tranvía 28 para
visitar el barrio de la Baixa, el corazón de la ciudad.
Siguiendo los raíles llegarás hasta la zona
del Chiado, donde podrás tomar un café con
el poeta de Lisboa y, tras enlazar con otro tranvía,
el número 15, conocerás los monumentos que
recuerdan un pasado en el que Portugal dominó medio
mundo.