Vuelos a Italia desde donde viajaremos a Palermo. En Palermo,
no te pierdas la decoración de la iglesia de San Giuseppe.
Cuando te adentres en los barrios y en sus callejuelas, busca
siempre una de las dos grandes avenidas -Corso Vittorio Emanuele
o la Via Maqueda- para orientarte.
En la Piazza Bellini encontrarás dos monumentos imprescindibles:
La Martorana, una iglesia con fachada barroca, pero con
interior del siglo XII -sus mosaicos de estilo árabe
normando son de los mejores que puedes encontrar-, y la
iglesia de San Cataldo, con un estilo morisco sorprendente.
Aunque no puedes obviar la catedral, hay que reconocer
que ésta es un extraño pastiche. Posee partes
normandas interesantes, con añadidos del sigo XV
y del XVIII bastante discutibles.
El Palacio de los Normandos es una inmensa fortaleza real
construida por los normandos -obviamente- que aloja la increíble
Capilla palatina (S.XII), con unos excelentes mosaicos árabes
normandos.
En el ensanche, el majestuoso Teatro Massimo, en su día
uno de los mejores escenarios de ópera de Europa,
te hará recordar la escena final de El Padrino, cuando
Sofia Coppola es asesinada en su escalinata. Antes de comer,
piérdete por el mercado callejero de la Vucciria.
Verás los productos mediterráneos que luego
te servirán en las trattorias: tomates rojos, sabrosos
y deformes como los de antes; anchoas en salazón,
verduras, peces espada, quesos... No se puede negar que
los árabes dejaron su impronta en Sicilia en sus
dos siglos de dominación.
Si eres aficionado al gore más patético o
tienes alguna tendencia necrófila inconfesable, disfrutarás
como un loco del monumento más macabro de Europa:
La capilla de los Capuchinos. El propio monje capuchino
que te vende la entrada parece sacado de una mala película
anticlerical.
Dentro, encontrarás a la aristocracia y alta burguesía
siciliana de los siglos XVII a XIX disecadas. Literalmente.
Entre polvo de años, se distribuyen pasillos con
momia tras momia colgadas del techo o depositadas sobre
baldas, en orden según su sexo y escala social.
Vuelos a Italia te informa que en el siglo XIX se puso de
moda entre los pudientes sicilianos enterrarse de esta forma,
con sus mejores galas, para que los aires de las catacumbas
los disecaran y pudiéramos visitarlos. Muchas de las
más de 8.000 momias conservan la piel, el pelo... Una
niña perfectamente embalsamada y depositada en 1920,
tiene gran aceptación entre los más macabros
o necropedófilos. Al salir de las catacumbas entiendes
por qué los sicilianos acusaban a los capuchinos de
robaniños.
Antes de acabar con Palermo visita en las inmediaciones
Monreale. Por algo la guía Michelin le otorga tres
estrellas. Es una abadía benedictina fundada en el
siglo XII por el rey normando Guillermo II. Los mosaicos de
su catedral y el claustro, justifican en sí mismos
una visita a Sicilia.
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