Vuelos a Italia desde donde descubriremos las termas. Los
centros termales en funcionamiento en Italia tienen unas características
climáticas extraordinarias y se encuentran rodeados
de un conjunto de bellezas naturales con la finalidad de influir
positivamente en nuestro equilibrio orgánico y contribuir
a la sensación de bienestar tanto físico como
psíquico.
Por lo tanto, es natural que Italia, por su tradicional abundancia
de aguas termales y minerales unida a su clima suave y a
la belleza de sus paisajes, se haya convertido en uno de
los destinos más solicitados para el “turismo
de la salud”. Desde el siglo pasado, se han construido
hoteles de alto nivel en las cercanías de las zonas
termales que con el paso del tiempo han alcanzado fama internacional.
Abano, Salsomaggiore, Chianciano, Montecatini, Fiuggi e
Ischia son sólo algunas de las localidades termales
conocidas en todo el mundo que atraen cada año a
millones de visitantes.
Como sabemos, el tratamiento con aguas termales ha tomado
pie en Italia desde los tiempos de los antiguos romanos, cuando
la asistencia a las termas y los baños constituían
ya entonces un rasgo característico de la vida ciudadana.
La cercanía de las termas italianas a grandes centros
de arte convierten a las mismas en un excelente punto de partida
de itinerarios culturales. Además, los espléndidos
parques que rodean los centros termales más conocidos
y las instalaciones y servicios a disposición de los
turistas, hacen que sean también ideales como centros
de vacaciones.
Los centros termales italianos no ofrecen únicamente
el recurso de sus aguas calientes, ya que también
los manantiales “fríos” se utilizan para
beber. La abundancia de fuentes calientes y frías
deriva de la estructura geológica especial de Italia,
que es rica en fenómenos volcánicos y que
está empapada, en el sentido literal de la palabra,
de una densa red de canales subterráneos.
En la Italia del norte, numerosos centros termales se han
desarrollado en el área de las colinas Colli Euganei,
en Véneto, cuyo subsuelo de origen volcánico
se caracteriza por el afloramiento de numerosos manantiales
de agua caliente. Aquí, el principal tratamiento
termal está constituido por la aplicación
de barros, aconsejada para el tratamiento de enfermedades
reumáticas y ginecológicas y para las afecciones
de las vías respiratorias.
En Abano se transmite una curiosa leyenda que afirma que
Fetonte, hijo del sol, se precipitó con su carro en
llamas justo aquí, provocando el afloramiento de aguas
capaces de liberar del cansancio y el dolor (“aponon”,
de donde deriva el nombre de Abano).
Yendo hacia el sur encontramos una serie de localidades termales
en Emilia Romaña, en las colinas de la franja pre-apenínica.
Muchas de ellas (Tabiano, Salsomaggiore, Castrocaro) se identifican
hasta tal punto con sus aguas termales que la palabra “terme”
(es decir “termas”) forma parte de su denominación
oficial. Los manantiales tienen características químicas
similares: predominan las aguas sulfurosas que sin embargo
a menudo contienen cloruro de sodio, yoduro o bromuro de sodio.
Estas aguas están aconsejadas para numerosos tipos
de afecciones: desórdenes del metabolismo, problemas
de las vías respiratorias y vasculares y enfermedades
de la piel.
Amigos
de las termas.
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