Vuelos a Florencia le lleva a conocer la ciudad de Pisa.
He aquí otra antiquísima ciudad (griega, etrusca,
romana, gloriosa república marinera más tarde
y, en fin, parte del Gran Ducado de Toscana bajo los Médicis).
Pisa desarrolló su arquitectura original componiendo
formas clásicas y orientales. En Pisa, además,
nace la gran escultura gótica italiana de Giovanini,
Arnolfo del Cambio, Andrés y Nino Pisano.
Entre el principio del siglo XI y finales del XIV, Pisa
es uno de los más activos e importantes centros artisticos
italianos. Prueba de ello es el impresionante conjunto de
edificios constituidos por la Catedral, Batisterio, Torre
o Campanario Inclinado.
Después de 11 años de trabajos de restauración,
finalmente la Torre de Pisa ha sido reabierta al público.
Hoy se puede afirmar que la celebre Torre, campanario del
Duomo de Pisa, ha sido enderezada 12 cm. La actual reducción
de la inclinación ha llevado a la Torre a la posición
que tenía a fines del s. XVIII, afianzando un margen
de seguridad para al menos otros 300 años. La Torre
de Pisa es uno de los monumentos símbolo de Italia,
conocido y admirado en el extranjero.
Turistas provenientes de todas las partes del mundo, llegan
a la bella ciudad toscana para ver esta joya arquitectónica
"inclinada". El origen de la Torre se remonta al
lejano 1173, la construcción se termina - tras varias
interrupciones- después de doscientos años,
respetando fielmente el proyecto original.
Fué durante su construcción cuando la Torre
comenzó a inclinarse. Se intento ponerle remedio con
medidas especiales y, además, se sustituyeron las columnas
y las partes dañadas. Durante mucho tiempo se pensó
que la inclinación era parte integrante del proyecto,
después se descubrió que no era así.
En 1990 se cerró al público al considerarse
que no era segura, desde entonces ha sido objeto de numerosos
estudios y de una importante reestructuración, valorada
en 55 millardos. Por el momento son posibles visitas guiadas
para grupos de 30 personas.
Seguimos por el antiguo Camposanto que, en su intacta soledad,
forman uno de los ángulos más solemnes y encantadores
de toda Italia.
De este fabuloso florecer de obras de arte no podemos intentar
ni siquiera una lista modesta: desde la soberbia Puerta de
bronce de Bonano (finales del siglo XII) al Púlpito
de G. Pisano (1310) en la catedral, al mosaico de Cimabúe,
pinturas de A. del Sarto, Beccafumi, Sodoma; tallas del coro,
Tumba que Tino de Camaino que esculpió para el emperador
Arrigo VII; la increíble colección de esculturas
griegas, romanas y medievales que se agrupan en los cuatro
lados del Camposanto (1300-1400) bajo un florido conjunto
de frescos medievales con la sucesión de maravillas
que se completa sobre un fondo de ambiente, alterado por siglos
sucesivos.
Terminada nuestra visita a la catedral y a los edificios
de alrededor, recorremos la calle de Santa María hasta
llegar al Arno donde surge San Nicolás junto al Palacio
Real (1500) que flanquea el Lungarno. Atravesando el puente
de Solferino se pasa a la orilla opuesta donde, cara a la
Ciudadela, se encuentra San Paolo a Ripa d'Arno, de fachada
románica, con bonitas obras de escultura. Superado
de nuevo el puente, encontramos la delicadísima Santa
María de la Spina (Espina), joya del gótico
pisano.
Se sigue el Lungarno hasta el Ponte di Mezzo, entre bellísimos
palacios antiguos; superamos la Logia dei Banchi (1600), y,
por la calle de San Martín, en el antiguo barrio de
los mercaderes árabes, encontramos la antiquísima
iglesia del Santo Sepulcro, octogonal (siglo XII). con sugestivo
interno; más adelante, la gran iglesia de San Martín,
con bellas pinturas.
Desde aquí se vuelve de nuevo al Arno, se atraviesa
el río por el puente de la Fortezza (Fortaleza) con
magnífica vista sobre ambas orillas, y se llega al
Lungarno Mediceo, donde se halla el Museo Nacional, importantísima
colección de pintura, (Simón Martini, Angélico,
Masaccio, Gentile de Fabriano, Sodoma etc.), a más
de un soberbio grupo de primitivos, y escultura griega, romana,
medieval y del Renacimiento.
Por calle Giovanni de Simone, se llega a San Francisco (frescos
de Tadeo Gadi, Nicolás y Pedro Gerini) y luego a Sania
Catalina, encantadora iglesia con tablas de Traini y esculturas
de Nino Pisano. Se alcanza ahora plaza de los Cavalieri (Caballeros)
circundada de edificios del Renacimiento, entre ellos el Palacio
de la Caravana, de Vasari, (1562), con la fachada pintada
al fresco; el palacio del Reloj. la iglesia de San Esteban
de los Caballeros. Estamos ahora en el centro de Pisa y podremos
recorrer las calles antiguas llenas de estupendos palacios.
Tropezamos todavía con la bella iglesia de San Miguel
in Borgo (San Miguel en el Burgo) con fachada pisana y arcos
góticos (siglo XIV). antes de llegar a la plaza Garibaldi
animado centro de la actual ciudad. Desde Pisa se puede hacer
una bonita excursión a laBasílica de San Pedro
a Grado (7 km) notable y gran iglesia románica eririgida
en el lugar en donde, según la tradición San
Pedro desembarcó en suelo de Italia. Desde aquí,
además de la tupida Pineda de San Rossore, se puede
tomar la autopista y llegar, en 54 km a, Pistoia.
Hoteles
en Pisa.
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