Vuelos a Florencia le lleva a conocer la ciudad de Massa
y de Livorno. Comenzaremos por Massa. En esta ciudad se ven
aún el Palacio Ducal de los Cybo-Malaspina (1700) y
la Fortaleza (1400), sobre un monte aislado.
Sonrientes y bien equipadas playas son las de Marina de
Carrara y Marina de Massa, esta última afirmada incluso
en campo internacional. A los 8 km de Massa, se deja la general
Aurelia y se empieza a subir por la estupenda desviación
que haremos en el Valle del Serchio, desde donde llegamos
a Lucca.
Con 43 km de recorrido, a veces pronunciada cuesta, superando
la cadena del los Alpes Apuanos llegamos a Castelnuovo de
Garfagnana con bonita fortaleza. Se continúa por la
alegre carretera panorámica hacia Lucca, excepto una
breve desviación que nos llevará al aislado
pueblecito de Barga, con espléndida catedral románica,
grandiosa y original, dominado por una torre almenada y, en
su interior, un fantástico pulpito románico;
gran estatua en leño (siglo XIII) de San Cristóbal.
De, Barga se desciende al valle del Serchio.
Antes de llegar a Borgo a Mozzano, vemos un estupendo puente
románico, de forma irregular y, superado el pueblo,
en la fracción de Diécimo, austera Pieve de
austera Pieve de Santa María, también románica.
Hemos llegado así a las puertas de Livorno.
Vuelos a Florencia le invita a conocer Livorno que representa
concretamente lo que es el mar o lo que podría ser:
Una puerta hacia el mundo, un inmenso lugar de encuentro y
de intercambio y de libertad. Junto con Trieste, es la ciudad
italiana más cosmopolita, y hay que conocer un poco
de su historia para entender cual es el origen del espíritu
genuino y abierto de los livorneses.
Livorno nace en el siglo XVI por voluntad de los Médicis
que, además de las calles, de los palacios y del puerto,
le dieron una constitución liberal - la Costituzione
Livornina - que consentía a cada mercante establecerse
en la ciudad y practicar libremente la propia fe religiosa.
Como consecuencia, llegaron judíos - que no formaron
nunca un gueto - griegos, armenios, ingleses, franceses, holandeses,
españoles, portugueses y rusos. El fruto de esta elección
fué que en los siglos XVII y XVIII, el puerto franco
de Livorno se había convertido en uno de los emporios
más importantes del Mediterráneo.
Incluso la estructura urbanística, basada en el modelo
de la ciudad ideal del renacimiento, era de nueva concepción,
con calles amplias y canales (los fossi). Desgraciadamente,
los bombardeos de la última guerra destruyeron buena
parte del barrio del siglo XVI y de las ampliaciones de los
siglos XVIII y XIX, pero lograrán reconocer algo de
aquella Livorno paseando por las calles y por los canales
del barrio de Venecia - a lo mejor en agosto, cuando se llena
de gente y de fiestas -, alrededor de los canales del centro
y de las dos fortalezas (la Nuova y la Vecchia) rodeadas de
agua, o frente a la sinagoga y a las iglesias de tantas confesiones
distintas.
Entre las especialidades gastronómicas es imposible
no mencionar el caciucco ( sopa de pescado ), una receta ideada
por los pescadores para aprovechar el pescado que se vendía
con dificultad o de poco valor. Con el paso del tiempo se
añadieron otros ingredientes más caros, pero
los originales eran: palometa, cabezones (gallinulas), meros
pequeños (noccioli), murenas, congrios, cigarras, sepias
o pulpos, guindilla, tomate y pan tostado.
Callejero
de Livorno.
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