Vuelos a Florencia le lleva a conocer la ciudad de Lucca,
ciudad romana, después importantísima en la
inquieta vida medieval; desarrolló su tipo de arquitectura
románica derivada, con un refinamiento que le fué
consentido por la abundancia de mármoles de la vecina
Carrara, del arte lombardo.
El encuentro de la arquitectura románica con el mármol
produce la riqueza de adornos, esculturas, logias, galerías,
capiteles, etc., que caracteriza la arquitectura luquesa.
La ciudad antigua se halla encerrada entre el imponente
cerco de murallas, desde las que se aprecian bonitos panoramas
sobre la ciudad, sus campanarios y torres. Nos hallamos ahora
en la plaza del Duomo (1200). Catedral rica en logias, esculturas,
entre las que sobresale el grupo de San Martín en la
fachada (se notará la semejanza con el caballero de
Bamberg).
Interior repleto de arte de todos los tiempos; la fantástica
Tumba de Ilaria del Carretto, de J. de la Quercia; un altar
de Giambologna, una Cena de Tintoreto; en la sacristía,
el retablo de Ghirlandaio.
Detrás de la catedral, el Arzobispado, (bonito mortal,
1400) desde donde se llega al Oratorio de Santa Maria, de
la Rosa, pequeña joya románico-gótica.
Se vuelve a la plaza de San Martín, con sus bonitos
palacios y, recorriendo la antigua plaza Antelminelli, se
pasa a la Iglesia de San Juan, con bonito portal del 1187
y el Batisterio (1300). De aquí a la plaza Napoleón,
dominada por el Palacio Provincial (1578) en donde hay una
estupenda Pinacoteca.
Por la calle Vittorio Véneto, se alcanza la magnífica
plaza de San Miguel, donde, entre las casas medievales, sobresale
la joya de la arquitectura luquesa: San Miguel (1143), con
la esbelta fachada a logia que termina en alta cúspide.
Interior con pinturas de F. Lippi, un bajorelieve de A. de
la Robia, etc.
Desde la calle Fillungo, la más bonita de Lucca,
llegamos al Anfiteatro Romano, alrededor del cual crecieron
numerosas casas medievales de pintoresco efecto. En la izquierda,
a pocos pasos, San Frediano, severa iglesia románica
(1112), con mosaicos en la sobria fachada; espléndida
fuente bautismal, esculturas de J. de la Qüercia, Civitali,
etc.
Desde aquí, por la calle Anfiteatro, se pasa a la
plaza de San Pedro para llegar a San Francisco (siglo XIII)
con bonito portal, flanqueado por sarcófagos medievales;
se irá después a Villa Guinigi (1418) con logia,
hoy Museo Nacional (restos arqueológicos de los pueblos
ligur, etrusco y romano; esculturas de escuela lombarda, pisaría
y luquesa, obras de Civitali, Berlinghieri, fray Bartolomeo,
Batoni, A. del Sarto).
Por la calle de la Fratta y Mordini, se llega a la de Guinigi,
donde surge el característico conjunto medieval de
la ciudad dominado por la pintoresca Torre Guinigi, con un
grupo de árboles en la cima.
|