
Vuelos a la ciudad de Mexico donde le ofrecerá
una multitud de lugares de acuerdo a sus intereses. Seguro
que aquí encontrará lo que está buscando.
México lo tiene todo: festivales llenos de color, sitios
históricos con siglos de antigüedad, montañas,
cálidas playas atractivas e invitantes, al igual que
la deliciosa comida exótica y picante. Sin olvidar
también la famosa música de Mariach.
Vuelos a la ciudad de México donde tiene
muchas facetas determinadas por su larga historia y por la
enorme variedad de personas de todos los orígenes que
vive en ella o la visita, transmitiéndole un poco de
su propio carácter. Sin dejar de ser una urbe de intenso
movimiento, conserva rincones por los que podemos emprender
una caminata pausada, abandonándonos al placer deseguir
los ritmos de su gente y las orgullosas muestras de su pasado.
Desde la época colonial, la avenida
de Madero era el paseo por excelencia de la sociedad mexicana,
y continuó siéndolo durante el siglo XIX y bien
entrado el XX. Actualmente es visita obligada para los que
se conoce como el Centro Histórico de la Ciudad de
México, demarcación que la Unesco declaró
Patrimonio de la Humanidad en 1987. En el siglo XVI esta avenida
fué bautizada como San Francisco, en atención
al convento homónimo.
En el XVII su nombre fue cambiado a Plateros
porque ahí se asentaron los orfebres de la ciudad (de
hecho, sigue habiendo un buen numero de joyerías a
lo largo de la avenida), y en el siglo pasado se le dio el
nombre de Francisco I. Madero en honor al hombre que echó
a andar la Revolución Mexicana.
Desde las puertas de la Princesa. Proponemos
a nuestros turistas un recorrido a lo largo de la Avenida
Madero, partiendo de la esquina de Eje Central (antes San
Juan de Letrán) hasta llegar al Zócalo o Plaza
Mayor. El objetivo es señalar algunos puntos donde
el paseante debe detenerse, sin incluir los muchos escaparate
y rincones que él mismo puede ir descubriendo.
La Torre Latinoamericana que durante mucho tiempo
fué el rascacielos más alto de México
(47 pisos y 182 metros de altura). Como la ciudad sea asienta
en una zona sísmica, su cimentación está
basada en un sistema hidráulico que contrarresta los
efectos de los movimientos telúricos. En los pisos
43 y 44 existe un mirador con excelente vista a la ciudad
y al valle.
La
Casa de los Azulejos un antiguo palacio de los condes
del Valle de OrizabaEncontraremos una amplia variedad de restaurantes
y tiendas Sanborn's. El edificio fue reformado recientemente,
y su salón principal está decorado como un jardín,
conserva un ambiente propio del siglo XIX. Por muchos años
este local era el sitio obligado para desayunar si uno pertenecía
a la elite política o industrial de México.
Debe su nombre a su característica fecha cubierta de
mosaicos poblanos en azul y blanco. En el descanso de la escalinata
principal hay un mural (Omini-ciencia) de José Clemente
Orozco.
Vuelos a la Ciudad de Mexico le enseñará aquel
esplendor del que sólo quedan algunas muestras, como
la iglesia, que alguna vez fué una de las capillas
del conjunto, y la portada barroca de la Virgen de Guadalupe,
con acceso por la Avenida Madero. Sobreviven también
la antigua capilla de la Purísima Concepción
y un fragmento del claustro, que aloja actualmente el Templo
Metodista de la Santísima Trinidad con acceso por la
calle de Gante.
También destacaremos las iglesias de
San Francisco (barroca) y de San Felipe de Jesús (1895,
neogótca) y apreciar el contraste estilístico
entre ambas fachadas. En esta esquina se encuentra el edificio
High Life, del arquitecto Silvio Contri, resumen de la elegancia
comercial de principios del siglo XX, resuelto en una mezcla
de estilos propia del eclecticismo de la época.
El
Palacio de Iturbide (1785) y La casa del marqués
de Jaral de Berrio, conde de San Mateo de Valparaíso.
. Posee una fabulosa fachada de tezontle y cantera, con motivos
orgánicos y geométricos. En su portada hay que
admirar las pilastras con sirenas de doble cola y los talantes
o maceros sobre la puerta.
En la casa Borda hay que destacar el Museo
Serfin dedicado a indumentaria indígena y trajes coloniales.
que perteneció al minero José de la Borda. De
dicha casa sólo se conserva la fachada, que se caracteriza
por un balcón corrido que su propietario mandó
construir para poder dar la vuelta a la manzana sin bajar
a la calle.
Aunque la plaza Mayor se encuentra rodeada por
edificios de la Colonia, ninguno, salvo la portada del Sagrario
Metropolitano, posee el barroquismo de las portadas de la
Profesa y de la capilla de la Virgen de Guadalupe. A un costado
de la plaza se encuentran las ruinas del Templo Mayor de los
aztecas. El espacio está dominado por la enorme plancha
vacía, sobre la cual destaca una bandera monumental
que da luz y color al punto que desde hace más de 600
años ha sido el corazón de México.
En la zona del Centro Histórico podemos
disfrutar de una gran oferta de comida, desde lujosos restaurantes
hasta puestos callejeros, pero en ella destacan los restaurantes
españoles que son toda una tradición gastronómica
para quienes los visitan.
Con el flujo de inmigrantes hispánicos
que llegaron en grandes oleada durante la primera mitad del
siglo XX fueron surgiendo restaurantes que ofrecían
especialidades regionales de toda la Península. Estos
sitios se han convertido en venerables establecimientos donde
se pueden pedir el menú del día, que llega a
consistir en cinco o seis platos.
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podemos visitar lugares y ciudades como | Mérida
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