Vuelos a Catania desde donde visitaremos otras ciudades como
Siracusa, la más vasta y poderosa ciudad del ocidente
griego. Surge en la isla Ortigia, donde hoy se halla el centro
de la ciudad moderna. En el siglo VIII antes de Cristo se
amplió bajo los tiranos Gelón, Ierón,
Dionisio, Agatocle y Gerón II, hacia tierra firme.
Decayó con la conquista romana y, en el Medioevo,
se redujo a una sola isla. Resurgió con los suabos
y los aragoneses. Duramente castigada por el terremoto de
1693, fué en parte reconstruida con edificios barrocos.
Nuestra visita empezará con los monumentos arqueológicos
del interior llegando a la colina de Neápolis (en griego
ciudad nueva) donde encontramos el Anfiteatro Romano, grandiosa
construcción augustea excavada en la roca; pasamos
la iglesita normanda de S. Nicolás para llegar al ara
de Geron II a la izquierda y, a la derecha, una Latomía,
(antigua excavación de piedra con paredes rocosas)
llamada la Latomía del Paraíso, con la gruta
llamada Oreja de Dionisio.
Cerca de aquí, en estupenda posición dominando
sobre la llanura y el mar, el Teatro Griego (467 a. de C.)
a donde vinieron Esquilo, Píndaro y Platón.
Detrás del teatro, una alta pared rocosa llamada Gruta
de las Ninfas por una fuénte que aún mana de
un antro de la roca. Se sube por la calle de los Sepolcri
(sepulcros), a cuyos lados, pared horadada por los nichos
de una antigua necrópolis.
Será oprtuno subir unos 7 km hasta el castillo Eurialo,
la más potente y completa fortaleza que nos queda de
la época griega situada sobre la cumbre de la Epipoli,,
colina que domina la ciudad.
Bajamos por el Corso Gelone para llegar a la plaza Marconi,
donde se encuentran las ruinas del Foro Romano. Por Corso
Humberto I y el puente Nuovo, se entra en la isla Ortigia
hacia la Plaza Pancali con los restos de un Templo de Apolo,
el más antiguo de Sicilia transformado por los árabes
en mezquita. Se toma calle Saboya y, dejando a la izquierda
la iglesia (quinientos) catalana de Santa Maria de los Milagros,
bellísimo portal, se llega a Porta Marina, arco de
arte gótico-español (siglo XV) que se asoma
hacia el Porto Grande. Por el Foro Itálico llegamos
a la famosa Fuénte Aretusa, cantada por Píndaro,
Virgilio y poetas modernos.
Siguiendo por la orilla, se llega a la extremidad de la isla
donde surge el Castillo Maniace, bella fortaleza bizantina,
ampliada bajo Federico II. Volvamos atrás hasta calle
Capodieci y veremos el Palacio Bellomo (doscientos) Museo
Medieval con buena Pinacoteca (en la que se encuentra la íntima
Anunciación de A. de Mesina).
Se llega a la plaza del Duomo repleta de bellísimas
fachadas, con el palacio (seiscientos) del Municipio, el del
Beneventano del Bosco, cuyo patio es una obra maestra de la
arquitectura barroca siracusana, el del Museo Arqueológico,
una de las más importantes colecciones de antigûedad
clásica de Italia, con la espléndida Venus Anadiomene,
sarcófagos, jarros, bronces, etc.
La Catedral tiene la fachada barroca pero en el severo y
sugestivo interior se elevan aún las grandiosas columnas
dóricas del anterior Templo de Minerva. Entre las numerosas
obras de arte, una de Antonelo de Mesina. De la plaza del
Duomo vamos a la cercana plaza Archimede (Arquímedes),
centro de la ciudad, con la Fuénte de Artemide, el
Palacio Lanza, con bíforas gótica, el de la
Banca de Italia y, en el ángulo con calle Montalto,
el bellísimo de Montalto.
Vuelos a Catania le lleva a Siracusa por el Paseo Ermocrate
(Hermócrates) y costeando el borde de la Necrópolis
atravesamos el Anapo, subiendo hacia Floridia (12 km). Siempre
trepando por un paisaje áspero y montañoso,
se pasa (42 km) por Palazzolo Acreide, antigua villa renacida
con fisonomía barroca después del terremoto
de 1693 y que conserva el grandioso Teatro
Griego y un Odeón de la antigua Acrae siracusana.
Atravesando los montes Iblei, se pasa: Buccheri, Vizzini y,
tras 25 km Grammichele, cuyo modesto aspecto no nos debe hacer
olvidar que se trata de uno de los más típicos
ejemplos de urbanización renacimental, a planta central.
Como mejor se aprecia es de lo alto (buscar una fototografía
con la planta). Se llega a Caltagirone, en posición
teatral sobre tres colinas, a 105 km. La ciudad es de origen
prehelénica, pero su aspecto actual y barroco es tal
y como ha resultado de la reconstrucción del terremoto,
tantas veces recordado, de 1693. Se verán la calle
Córdova (Córdoba), con bellas fachadas barrocas
y las iglesias de San Pedro (neogótica) y S. Giácomo.
Se llega hacia la Piazza Armeria.
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