Vuelos a Cancun desde donde visitaremos Dzibanché.
El nombre original del asentamiento se desconoce, y el de
Dzibanché es el nombre con el que Thomas Gann bautizó
al sitio durante su visita de 1927; significa literalmente
"escritura sobre madera" y hace alusión al
dintel de madera que aún se conserva en el Edificio
VI.
El enorme asentamiento conocido como Dzibanché ocupa
una extensión de poco más de 40 kilómetros
cuadrados dentro de la que se localizan diversos conjuntos
arquitectónicos de enorme monumentalidad y calidad
constructiva.
Se localiza 81 kilómetros al noroeste de la ciudad
de Chetumal. Se accede a él siguiendo la carretera
federal 186 Chetumal - Escárcega y en el kilómetro
58 debe tomarse la desviación de 14 kilómetros
que conduce al poblado de Morocoy; al llegar a este poblado,
continuar 2 kilómetros por el camino que va hacia San
Pedro Peralta y doblar a la izquierda en el punto marcado
por los señalamientos.
El camino de terracería de 7 kilómetros que
parte de este punto, conduce directamente al sitio.
Aunque faltan muchos años de exploraciones en el sitio
antes de comprender su funcionamiento interno y sus relaciones
intercomunitarias, puede decirse que seguramente habría
sido fundado hacia 200 a.n.e., cuando se habrían edificado
diversas plataformas y construcciones de material perecedero.
Es a partir del clásico temprano (200 d.n.e.), que
Dzibanché se convierte en una gran ciudad y se inicia
el desarrollo de los enormes proyectos constructivos que hoy
pueden verse. A esta época corresponden la Acrópolis
del Conjunto Kinichná, el Edificio I o Templo del Búho
y la primera etapa constructiva del Edificio II o Templo de
los Cormoranes, por citar los más importantes.
Durante el clásico tardío (600 - 800 d.n.e.),
termina la etapa de construcción de enormes templos
- basamentos de función ceremonial, pero por el contrario
se produce una enorme expansión del asentamiento, a
través de la edificación de una gran cantidad
de edificios públicos, palacios y casas agrupados en
torno a barrios que posiblemente tuvieron implicaciones económicas
y productivas.
La arquitectura agrícola, manifestada a través
de numerosas obras de acondicionamiento y modificación
del paisaje, también muestra un desarrollo importante,
que evidentemente se asocia al crecimiento poblacional sin
precedente que atestiguó Dzibanché en aquel
tiempo.
Posterior al fin del clásico terminal (ca. 1000 d.n.e.)
parece haberse producido un periodo de ruptura y desintegración
sociopolítica en la zona, que habría ocasionado
el cese de las obras arquitectónicas en el sitio y
su posterior abandono parcial.
Después de 1200 d.n.e., la población incorporada
a un patrón disperso y ruralizado, establece sus casas
en el espacio de las antiguas plazas y desmantela algunos
edificios para aprovechar sus materiales constructivos. Para
los siglos XV y XVI, los habitantes de Dzibanché únicamente
acudían a los templos en ruinas para depositar ofrendas
y realizar ceremonias a los antepasados.
Aunque faltan muchos años de exploraciones en el sitio
antes de comprender su funcionamiento interno y sus relaciones
intercomunitarias, puede decirse que seguramente habría
sido fundado hacia 200 a.n.e., cuando se habrían edificado
diversas plataformas y construcciones de material perecedero.
Es a partir del clásico temprano (200 d.n.e.), que
Dzibanché se convierte en una gran ciudad y se inicia
el desarrollo de los enormes proyectos constructivos que hoy
pueden verse.
A esta época corresponden la Acrópolis del
Conjunto Kinichná, el Edificio I o Templo del Búho
y la primera etapa constructiva del Edificio II o Templo de
los Cormoranes, por citar los más importantes.
Durante el clásico tardío (600 - 800 d.n.e.),
termina la etapa de construcción de enormes templos
- basamentos de función ceremonial, pero por el contrario
se produce una enorme expansión del asentamiento, a
través de la edificación de una gran cantidad
de edificios públicos, palacios y casas agrupados en
torno a barrios que posiblemente tuvieron implicaciones económicas
y productivas.
La arquitectura agrícola, manifestada a través
de numerosas obras de acondicionamiento y modificación
del paisaje, también muestra un desarrollo importante,
que evidentemente se asocia al crecimiento poblacional sin
precedente que atestiguó Dzibanché en aquel
tiempo. Posterior al fin del clásico terminal (ca.
1000 d.n.e.) parece haberse producido un periodo de ruptura
y desintegración sociopolítica en la zona, que
habría ocasionado el cese de las obras arquitectónicas
en el sitio y su posterior abandono parcial.
Después de 1200 d.n.e., la población incorporada
a un patrón disperso y ruralizado, establece sus casas
en el espacio de las antiguas plazas y desmantela algunos
edificios para aprovechar sus materiales constructivos. Para
los siglos XV y XVI, los habitantes de Dzibanché únicamente
acudían a los templos en ruinas para depositar ofrendas
y realizar ceremonias a los antepasados.
a Plaza Xibalbá se complementa con dos palacios, denominados
norte y sur, cada uno de los cuales cuenta con nueve vanos
o accesos, que posiblemente hagan alusión a los nueve
niveles del Inframundo. La Acrópolis de Kinichná
se complementa con una serie de edificios bajos alrededor
de una plaza, que posiblemente funcionaron como plataformas
para templos menores, o bien como edificios de función
habitacional.