La producción de vino es posible en toda la zona
templada del mundo (entre 25° y 50° de latitud N
y S). Especialmente en Europa, el origen geográfico
era el modo tradicional de distinguir los diferentes tipos
de vino. La denominación de origen geográfico
(Appellation d’Origine Contrôlée) se
basa en el tipo de suelo, los factores climatológicos,
las variedades de uva y las tradiciones vinícolas
locales.
La pretensión de Francia de ser la más grande
nación productora de vino se basa en el hecho de
que su cultura vinícola ha sido, hasta hace pocos
años, incomparablemente sofisticada; más aún,
su influencia sobre otras naciones productoras, a través
de la propagación de sus variedades de uva, sus técnicas
de elaboración del vino y la inspiración aportada
por sus mejores botellas, ha sido, y sigue siendo, profunda.
Burdeos es la mayor de las grandes regiones productoras
de vino francés. Sus tintos han sido un ejemplo a
seguir desde el siglo XVIII para todos los productores de
grandes vinos, y su calidad, consistencia y longevidad han
hecho que los mejores châteaux de Burdeos, acciones
muy codiciadas en la bolsa del vino.
A pesar de todo, un aspecto de la influencia del vino
de Burdeos se ha visto de forma temporal eclipsado en algunos
lugares: el principio de que los mejores vinos se elaboran
combinando distintas variedades de uva.
La uva Merlot es la variedad más cultivada de Burdeos,
y normalmente se combina con la Cabernet Sauvignon, la Cabernet
Blanc, y pequeñas cantidades de Petit Verdot y Malbec.
Los estilos sub-regionales son consecuencia de la composición
exacta de las combinaciones, en conjunción con las
influencias del suelo y la climatología (generalmente
marítima en este caso).
En los suelos de grava de Médoc, por ejemplo, la
Cabernet Sauvignon domina las combinaciones, produciendo
vinos ágiles, en ocasiones austeros, de gran longevidad;
mientras que en los suelos calcáreos de Saint-Émilion
o en los subsuelos de grava y arcilla de Pomerol predomina
la uva Merlot, que da un vino tinto más suave, redondo
y voluptuoso.
En Burdeos se producen también vinos blancos. El
más famoso de ellos es el vino dulce de Sauternes
y Barsac, que se obtiene permitiendo que las uvas Sémillon
y Sauvignon Blanc sean infectadas por un moho llamado Botrytis
cinerea (el moho deshidrata las uvas, concentrando sus azúcares,
además de darle al vino un sabor fuerte característico).
En contraste con los de Burdeos, los vinos de Borgoña,
tanto los tintos como los blancos, son varietales: el Borgoña
tinto (la región recibe el nombre de Bourgogne en
francés) se elabora con Pinot Noir, y el Borgoña
blanco con Chardonnay.
Borgoña es una región mucho más pequeña
que Burdeos, y en ninguna otra parte del mundo están
clasificados tan minuciosamente los suelos; el sistema de
denominación de Borgoña reconoce cuatro niveles
de calidad (Grand Cru, Premier Cru, vinos de aldea y vinos
regionales), con alteraciones muy frecuentes en los niveles
de calidad de sus viñedos, muy parcelados y de suelos
calizos.
El clima de Borgoña es, en términos generales,
continental. En términos estilísticos, el
Borgoña tinto es un vino de cuerpo ligero a medio,
muy perfumado cuya ligereza física oculta la riqueza
de sabores que puede desatar; el Borgoña blanco,
por contraste, se encuentra entre los más densos,
firmes y plenos de los vinos blancos franceses, aunque su
variante del norte, el Chablis, se caracteriza por sus aromas
más suaves.
Otros importantes viñedos franceses incluyen Champaña,
un área de suelo calizo donde se cultivan las variedades
de uva Chardonnay, Pinot Noir y Pinot Meunier para producir
vinos espumosos de gran equilibrio y finura.
Le invitamos a degustar los vinos de Burdeos.
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