Vuelos a Bonn desde donde visitaremos Augsburgo. Las huellas
dejadas por el Imperio Romano, que se extendió durante
cuatro siglos en gran parte de Europa, son numerosas. Por
eso, los campesinos realizan una y otra vez sorprendentes
hallazgos arqueológicos.
Los fundadores romanos dieron el nombre de Vía
Claudia a la ruta que conducía de Roma a Germania,
sobre la que se encontraba Augsburgo. Convertida luego en
ruta comercial, esta vía fue primordial para el surgimiento
del poderío económico de la ciudad imperial
durante la Edad Media.
Las familias de comerciantes Fugger y Welser, así
como numerosos artesanos, consolidaron la riqueza de la ciudad.
El floreciente comercio de la plata y la sal permitió
por ejemplo la edificación de la lujosa alcaldía.
Al lado se encuentra la antigua torre de la ciudad. Subiendo
sus 250 escalones, se llega al mirador desde el cual se divisa
toda la ciudad. A veces, cuando el tiempo es bueno, se pueden
ver incluso los Alpes, distantes a tan sólo una hora
en coche.
Durante el Renacimiento, el augsburgués Jacob Fugger
se convirtió en el hombre más rico del mundo.
El propio Emperador alemán tuvo que pedirle un préstamo
para poder costear sus lujos y las numerosas guerras de
esa época.
En muchos palacios reales medievales se usaban cubiertos
de plata y finas telas de Augsburgo. La riqueza favoreció
incluso a los más pobres de la ciudad. Jacob Fugger
hizo construir el primer complejo de viviendas sociales,
llamado „Fluggerei“, quizás por la mala
conciencia que le causaba su propia riqueza.
Estos donativos y obras de caridad habrían de evitar
los tormentos del infierno después de la muerte y
asegurar un lugar en el cielo. Durante esta época,
signada por fuertes creencias religiosas, muchas personas
adineradas hicieron donativos para calmar su conciencia.
Sobre todo la Iglesia católica se benefició
de esta situación. Aún hoy, en el „Fluggerei“
vive gente muy humilde por un alquiler mínimo mensual
de 1 Euro, unos dos dólares.
Quizás el artículo de exportación más
conocido de nuestro tiempo sea la Teatro de Marionetas de
Augsburgo. Varias generaciones de alemanes se han fascinado
con los muñecos de madera, sobre todo los niños.
El fallecido escritor alemán Bertolt Brecht, nacido
en Augsburgo, no causó en cambio en su época
la misma fascinación entre los habitantes de la ciudad.
Aunque entre tanto lo han aceptado y están orgullosos
de él, pese a que la ideología comunista que
profesaba Brecht no encaja en absoluto con el nivel de vida
de la ciudad.
Vuelos a Bonn donde muestra que en la actualidad, la imagen
de la ciudad ha cambiado. Hoy son las industrias, en lugar
de los talleres de artesanías, las que garantizan
el alto nivel de vida.
Una enorme fábrica de papel, la fábrica de
motores diesel Man, Siemens, Daimler-Benz Aeroespacial,
así como el consorcio estadounidense de computación
Ncrson algunas de las mayores firmas de la ciudad. No obstante,
los antiguos canales de la ciudad están rodeados
de ensortijadas callejuelas y viejos edificios inclinados.
Los augsburgueses viven en una ciudad agradable y pequeña.
Sin embargo, a primera vista parecen ser gente cerrada a
lo nuevo o extraño.
Augsburgo no es una ciudad estudiantil como Friburgo o Heidelberg.
La primera universidad, fundada en 1970, queda en la periferia
al sur de la ciudad. El moderno campus universitario se
entrelaza con espacios verdes surcados por arroyos o lagos.
Los estudiantes se distienden aquí a lo grande.
La oferta de estudios incluye desde Estudios sobre América,
Jurisprudencia, Física hasta Etnografía. Algo
distintivo son los trabajos finales. Los estudiantes pueden
egresar con el título de Bachelor en Ciencias Sociales
o Económicas, obtener un diploma reconocido en Francia
y Alemania o cursar la nueva carrera de Informática
Aplicada. Quien estudie en Augsburgo, tomará clases
en una universidad con ofertas de estudio muy accesibles.
Biblioteca
Universitaria de Augsburgo.
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