Vuelos a Basilea ciudad de Suiza de habla predominantemente
alemana, situada en la frontera norte. Es puerto fluvial
en el punto más alto de navegación sobre el
Rin, y la rodea un campo donde se cultivan cerezas y viñas.
Basilea, fundada en tiempos de los romanos, ahora es la
segunda ciudad en tamaño y en importancia manufacturera,
después de Zurich, entre sodas las ciudades suizas.
Es centro mundial de actividades farmacéuticas,
produce seda y tiene una industria editorial.
Es excepcionalmente rica en museos y galerías de
arte: en ella se celebran cada año las ferias nacionales,
como la Feria Comercial Suiza. Basilea tiene también
una catedral gótica y la universidad más antigua
de Suiza, en donde descubrirá una ciudad excepcionalmente
rica en museos y galerías de arte: en ella se celebran
cada año las ferias nacionales, famosa en el mundo
, como la Feria Comercial Suiza.
La compañía aérea SWISS opera 38 vuelos
diarios a Zurich, Ginebra o Basilea desde varias ciudades
españolas. Los aeropuertos de Zurich y Ginebra están
directamente conectados a la red ferroviaria suiza.
Cada media hora salen trenes Intercity desde el mismo aeropuerto
a muchas ciudades suizas. En Basilea un servicio de autobuses
une cada 30 minutos el aeropuerto con la estación
principal del ferrocarril en el centro de la ciudad.
Vuelos a una ciudad flanqueada por el Rin, olvidada por
los viajeros quizá por su aspecto industrial y eso
es una verdadera lástima. Nosotros les aconsejamos
la visita a su centro histórico medieval con la magnifica
catedral gótica y la universidad, siendo esta la
más antigua de toda Suiza.
Dicen que la presencia de Erasmo en esta ciudad fue un
impulso para la reforma en toda Suiza. Basilea sigue siendo
una ciudad ilustrada y los
museos guardan las mejores colecciones del país.
A cada paso nos enfrentamos con arte y arquitectura modernos.
En los puestos de mercado nos ofrecen cerezas de la región
rural de Basilea o espárrago de Alsacia. En el museo
aprendemos nuevamente a asombrarnos.
Disfrutamos el juego del agua de la fuente Tinguely. Basilea
abunda con nostalgia, una historia rica y gran energía
joven. Aquí se halla la universidad más antigua
de Suiza, se imprimieron los primeros libros y se construyó
el primero teatro para musicales de Suiza. Sin embargo,
el carácter inconfundible de Basilea no sólo
es determinado por el arte y la cultura.
Esta metrópoli abierta al mundo en el recodo del
Rin y el centro de Europa se caracteriza asimismo por ferias
y congresos, investigación y desarrollo así
como por el comercio internacional.
Podemos visitar su Catedral, en el lugar había una
catedral carolingia, que fue destruida en el 917 tras una
invasión húngara. En 1019 se inauguró
una nueva, románica, que ardió en 1185. A
partir de la anterior estructura románica se construyó
otro edificio desde el siglo XII al XV, con restauraciones
sucesivas. Las altivas flechas góticas sobrepasan
los tejados de la ciudad y enmarcan una portada del siglo
XIII.
El interior tiene parte románica, como se aprecia
en el triforio y los capiteles de la nave central. Markplatz
y Casa de la Ciudad, la plaza del mercado es otro punto
de animación ciudadana, en medio de calles que conservan
viejas edificaciones de amplios voladizos. La Casa de la
Ciudad es del inicio del siglo XVI, de un gótico
tardío que sufrió modificaciones en el final
del XIX, con una abundante decoración y una poderosa
torre.
En torno a la zona de la catedral aparecen barrios plazas
y calles agradables, como la Agustinergasse, Rheinsprung,
Andreasplatz, Spalenberg, Gämsberg, etc. Pero una de
las vistas más bellas está de la otra parte
del río. Oberer Rheinweg es un paseo paralelo al
Rin que ofrece una magnífica vista del viejo conjunto
urbano.
Muy cerca de la catedral, por una calle paralela al Rin,
se halla el Museo de las Culturas, con interesantes secciones
de prehistoria, ciencias y etnografía, Esta última
es especialmente amena. El Museo de Bellas Artes, Kunstmuseum,
es el mayor de Suiza, y posee una magnífica colección
pictórica del XVI y XVII. Ya en el patio de entrada
hay esculturas de Rodin, Chillida y Calder.
En el primer piso se hallan obras de Schongauer, Grünewald,
Baldung Grien, Lucas Cranach el Viejo, Rubens, Delacroix,
Géricault, Manet, Monet, Pissarro, Renoir, Cézanne,
etc. El segundo piso es básicamente pintura del siglo
XX: Picasso, Braque, Gris, Matisse, Marc, Nolde, Kokoschka,
Chirico, Dalí, Mondrian, Kandinsky.
El Historisches Museum, está en un viejo convento
franciscano, y encierra una magnífica colección
de obras vinculadas estrechamente a la vida de la ciudad.
La ciudad posee una amplia lista adicional de museos: el
de la Farmacia, el Judío, el de Deportes, el Kirschgarten,
el de transportes.
etc.
Basilea, la ciudad artística y cultural en el sur
del Rin superior, en la frontera de tres países,
se presenta extremadamente animada en la época invernal.
El mercado está plagado de los aromas de infinidad
de exquisiteces Escaparates decorados artísticamente
y con gran originalidad en las callejuelas de la ciudad
antigua y las galerías de tiendas invitan a pasear
y despiertan ilusiones. En la exclusiva Casa de Navidad
de Basilea, de Spalenberg el tiempo parece detenerse.
Cadenas de luces se reflejan en el Rin. El tranvía
navideño pasea a los niños por el centro de
la ciudad. 30 museos invitan a reunirse con el arte y la
cultura, con la antigüedad y el futuro. Cafés,
bistrós y restaurantes de máximo nivel son
amenos sitios de encuentro, ideales para entrar en ambiente
antes de ir al teatro, a un concierto o a una obra musical:
Música clásica, de gospel o canciones navideñas
en la catedral, ópera, danza o cabaret cultura pura.
La feria anual de Basilea, es la más importante
del mundo en joyería y relojería, se ven tantos
diamantes y otras piedras preciosas como tomates en un mercado
de barrio. El lujo brilla por todas las esquinas en un certamen
en el que se cierran miles de contratos en sólo una
semana.
Tiene Basilea cierto aire de cenicienta. Su belleza es
tranquila, medieval, y, aseguran las autoridades locales,
es la localidad con más horas de sol de toda Suiza.
Pero una semana al año, al llegar la primavera, no
es únicamente el astro rey lo que brilla en esta
ciudad edificada a las orillas del Rin. La culta y refinada
Basilea se viste con las mejores galas de diamantes y piedras
preciosas, y el glamour desplaza a sus más de 30
museos o a sus incontables pequeños teatros. La cenicienta
se convierte en princesa. Llega Baselworld.
Una banda de jazz nos recibe a la entrada del pabellón
dedicado a los relojes, el más esmerado de cuantos
componen Baselworld. El lenguaje del oro y las piedras preciosas
es universal. Y también los son los de la belleza
y el diseño, que se prodigan por doquier en este
escenario.
Por muchas ferias del lujo que se hayan visitado, la de
Basilea obliga a cambiar de esquemas y de vocabulario. Llamar
stands a unas construcciones de más de 500 metros
cuadrados en algunos casos, diseñadas por grandes
creadores y en las que las firmas se gastan millones de
dólares es, desde luego, poco propio. Tampoco los
pabellones tienen parecido con esas desangeladas naves de
otros eventos, que lo mismo sirven para una muestra de tractores
que para una feria de arte.
Baselworld ha congregado este año a 62.350 visitantes.
La cifra representa una bajada del 22% respecto a 2002,
lo que la organización achaca a la guerra y a la
crisis económica. No hay cifras de negocio oficiales,
pero a nadie se le escapa que se mueven cientos de miles
de millones de euros.
La gran mayoría de los contratos que se firman en
todo el año en el mundo del lujo se negocian entre
sus muros, y todas las grandes compañías tienen
apuntada la feria en sus agendas como una cita obligatoria.
Entre ellas, una empresa española centenaria, Carrera
y Carrera, que este año presentó su colección
en la zona más cara y prestigiosa de los joyeros,
el Hall of Visions, en esta cita ineludible con el lujo
de máximo nivel.
Todo el entorno central de la ciudad es agradable para
el paseo y también para hacer compras. Éstas
se pueden llevar a cabo en el entorno de la Plaza del Mercado(Markplatz),
Freie Strasse y Gerbergasse. También se pueden planear,
en verano, recorridos en barco o en bici. Además,
este es un punto cómodo para conocer tanto Suiza
como hacer excursiones a los Vosgos, Alsacia o la Selva
Negra.
En Gastronomía, la ciudad responde a su situación:
cocina internacional, como ciudad de ferias, y saberes culinarios
de Baden y Alsacia, regiones a las que está vinculada
económica y culturalmente.
Hoteles
en Basilea.
Ciudades y estaciones de esquí que puede visitar
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