Vuelos a Alemania. Visitaremos la ciudad de Dusseldorf
o se odia o se ama, pero nunca resulta indiferente. Tiene
fama de ser la ciudad más rica de Alemania. Y es
fácil que uno quede atrapado por sus lujos o su extravagante
estilo de vida. Y es que, además, esta dinámica
ciudad, situada en la confluencia de los ríos Rhin
y Düssel, tiene uno de los carnavales más importantes
de todo el país, compitiendo por la primacía
con el de Colonia.
Aquí, cada año, la gente espera con ansia
la llegada del karneval, cuyos orígenes se remontan
al medievo, aunque su esplendor lo adquirió en el
siglo XVII, cuando se festejaba la marcha del invierno y
servía de preámbulo para la llegada de la
Cuaresma con ruido, caretas y disfraces.
En lo que entonces era un pequeño pueblo pesquero,
el invierno era encarnado por un joven cubierto de paja
al que simbólicamente se echaba del pueblo.
Esa victoria se festejaba con música, manjares,
danzas y bromas, el origen de lo que aquí hoy se
disfruta: uno de los carnavales más concurridos,
divertidos y bulliciosos de Europa.
Todo el esplendor del carnaval de Düsseldorf se vive
en el Desfile del Lunes de Carnaval. Para el próximo
3 de marzo hay programada en la ciudad una impresionante
concentración a la que se espera que acuda más
de un millón y medio de personas.
En el desfile participarán alrededor de 8.000 personas
ataviadas con los vestidos más chillones que uno
pueda imaginar, que desfilan junto a unas 70 carrozas y
más de un centenar de caballos. Todo un espectáculo
de música atronadora y toda clase de transgresiones
de lo que entendemos como cotidiano.
Posiblemente, gran parte del éxito de estos festejos
reside en su componente crítico. Satirizar la vida
pública y política del país parece
casi un deber.
Si hace unos años los mayores honores se los llevaba
Helmut Kohl, desde hace un tiempo es Gerhard Schröder
el blanco de todos los insultos. Aunque este año
el protagonista especial será el presidente de Estados
Unidos, George W. Bush, a quien en Düsseldorf le van
a mandar a la hoguera.
A lo largo de seis kilómetros se recorren las principales
calles de la ciudad en un desfile que se prolonga durante
horas. Personas de todos los rincones del mundo acuden a
este carnaval.
Para este año se espera la intervención
de los tobas de Bolivia, que desfilaron por primera vez
el año pasado, siendo muy bien recibidos. Sus ágiles
saltos y sus coreografías al ritmo de la música
dejaron, y con seguridad volverán a dejar, boquiabierto
a más de uno.
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